No podemos dejar pasar mucho tiempo sin organizar un #gastrolío, es más, vivimos en un gastrolío constante y en esta ocasión quisimos aprovechar la temporada de los calçots para darnos un homenaje y profundizar en esta hortaliza que tantos buenos momentos procura.

¿Es un puerro? ¿Una cebolla? Preguntas que nos hacían por Twitter y que están en la mente de más de uno cuando se topa con este allium. El calçot es una cebolleta tierna de bulbo poco desarrollado que cuenta con Indicación Geográfica Protegida (Calçots de Valls), cuyo nombre responde a la voz catalana calçar, es decir, enterrar. Una vez sembradas las semillas  de cebolla, se espera a que germinen y, cuando han crecido, se arrancan  y se plantan de nuevo en otro campo. Cuando la cabeza brota de la tierra, se vuelven a arrancar, se dejan reposar unas semanas y se entierran ligeramente dejando ver la parte blanca. A medida que van creciendo se cubren de tierra.

A lo que íbamos; en Gastromedia estábamos deseando montar una calçotada y sólo la nieve que cubrió Madrid el día anterior nos hizo temer por el éxito de nuestra aventura. Sin embargo, el viernes amaneció despejado y caluroso y el jardín de Gastromedia se llenó de aromas de sarmientos y un fuego hipnótico que hizo maravillas con los calçots. No era la primera vez que los comía y pude comprobar que tienen algo mágico, pues desde que empezaron a quemarse (sí, quemarse) sobre el fuego, empezamos a ser víctimas del buen rollo, agudizado en el momento de pelarlos con las manos, negras como el tizón.

Calçots

No vinieron solos, les acompañaban dos focaccias esponjosas, un chuletón de carne de Guadarrama, pan de centeno, romesco y un alioli no apto para finolis.  En los vasos, Alan de Val Mencía 2011 Valdeorras, 7 Navas 2007 y un Monólogo Crianza de Rioja. Luis y Jorge de SevenPeaks, Daniel Sanchez Alonso @dansanphoto, Jaime, Pedro, Poli, Juanmma y la que escribe dimos buena cuenta de todo este banquete.

Siempre que he comido calçots las risas en la mesa han estado aseguradas, como si teniendo la certeza de que nos vamos a ensuciar sí o sí, nos despojamos de convencionalismos y nos entregamos al disfrute puro y duro. Comer con las manos, finger food descarnado, mojar el calçot en el cuenco de romesco, chupar, masticar, acariciar con la lengua su tierno interior… Son una buena excusa para confraternizar ¿qué digo? ¡Son lo mejor para dejar los convencionalismos en la puerta!

Calçots at Gastromedia from dansanphoto on Vimeo.

@dansanphoto captó algunos momentos de la jornada para dejar memoria de este nuevo #gastrolío. Os invitamos a compartirlo con nosotros.