Hoy 19 de marzo es un día especial, el Día del Padre. Desde Gastromedia hemos querido preparar algo único, por lo que no se ha nos ocurrido una mejor manera de hacerlo que echar mano del refranero español. De entre el extenso repertorio que podemos encontrar en nuestra cultura popular, hay una frase que nos viene al pelo: “Cuando seas padre, comerás huevos”.

Este dicho se remonta los tiempos en los que la falta de alimentos provocaba mucha hambruna. Algunas familias, las más afortunadas, contaban con una gallina en sus hogares que suministraba los mejores días uno o dos huevos. Claro está, este alimento estaba destinado al hombre de la casa puesto que constituía una fuente de energía necesaria para el duro trabajo que le esperaba a lo largo de la jornada. Y los niños, que habitualmente trataban de conseguir algo más que llevarse a la boca, cuando preguntaban a sus madres recibían como respuesta esta famosa frase.

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El huevo, versatilidad en estado puro

Afortunadamente vivimos tiempos mucho mejores y los huevos se han convertido en un básico de nuestra dieta tanto por sus propiedades como por su versatilidad. Si apartamos la vista del huevo frito de toda la vida, encontramos que existen muchas formas de cocinarlo, cada una de ellas con su técnica y pudiendo emplearse en diferentes recetas.

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Por ejemplo, ¿sabías que los huevos en cocotte reciben su nombre por su cocción en un recipiente pequeño? Para conseguir un resultado perfecto debe estar previamente engrasado y realizar la cocción al baño maría en la cocina o el horno entre seis y ocho minutos a 150º y destapado. Una fórmula perfecta para novatos que no tiene apenas complicación y que, además, admite un gran número de posibilidades a la hora de combinarlo con otros alimentos.

También tenemos el huevo cocido, el cual debe estar perfectamente cuajado. Para ello debemos mantener la cocción durante exactamente 10 minutos desde el momento en el que el agua comienza a hervir. ¿Quieres un par de trucos? Para que la cáscara se quite mejor añade un poco de sal al cocerlos; y si los vas a presentar rellenos remuévelos suavemente durante los dos primeros minutos, de este modo conseguirás que la yema se quede en el centro.

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Otro modo de cocción es el de los huevos pasados por agua, aquellos que normalmente tomamos en huevera, con la parte superior de la cáscara abierta y con cucharilla. En este caso el tiempo de cocción es de un solo minuto, dejando después otros tres minutos el huevo en el agua caliente y apartado del fuego.

A medio camino entre estos dos últimos se encuentra el huevo mollet. La técnica consiste en cocer el huevo con cáscara entre cuatro y seis minutos. El resultado es similar al huevo escalfado, que a diferencia del anterior se cuece sin cáscara (normalmente agua con vinagre en una proporción de 10 a 1) de manera que la yema queda envuelta en la clara como si ésta fuera una bolsa.

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Si cogemos la sartén tenemos el archiconocido huevo frito que, ojo, también tiene su técnica. Lo que tenemos que conseguir es que, mientras las claras estén crujientes y con su puntilla, la yema quede líquida. Un truco que muchos cocineros emplean es el de freír primero la clara y añadir la yema en el último momento. Si cambiamos la sartén por una plancha antiadherente y quitamos el aceite conseguiremos unos huevos a la plancha. Su principal característica radica en que de esta manera pierden calorías, pero por contrapartida también se reduce el sabor.

Y por último no podíamos concluir sin hablar de los huevos revueltos, de los cuales os contaremos que originalmente se hacían al baño maría. El proceso se ha simplificado con el paso del tiempo y normalmente los hacemos batiendo previamente un poco los huevos y, mientras cuajan en la sartén, removerlos de vez en cuando.

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Por cierto, ¿se os ha abierto el apetito con estas imágenes?. Pues además, siendo el Día del Padre, ya tienes dos excusas para hacerte con el libro “Patata & Huevo”, el regalo perfecto en donde encontrarás todas estas técnicas y numerosas recetas en las que comprobarás que estos dos ingredientes son capaces de hacer muy buenas migas.

¡Feliz Día del Padre!