Es el rey de las despensas. Duradero si se conserva bien, rápido de cocinar, versátil en las cazuelas como pocos. Podría decirse que el arroz es uno de los ingredientes más agradecidos que hay. Como las almendras para los dulces de navidad, o como un chicle en manos de McGyver. ¿Que el potaje ha quedado un poco escaso? Añádele un poco de arroz y crecerá en cantidad, calidad y sabor. ¿Que el niño no te come? Un arroz con salsa de tomate y huevo frito, mano de santo. ¿Que te viene la familia y quieres algo que guste a todos? Qué mejor que una paella en el centro de la mesa para charlar y disfrutar a su alrededor. El arroz es muy socorrido. Eso es así. Pero no es sólo eso. Y, desde luego, no es de lo que va nuestro proyecto con El Arrocetario. Pero, ¿y entonces? Sigue leyendo…

Paellas. Currys. Innumerables postres. El arroz no es un ingrediente cualquiera. Es el alma de miles de platos, pilar de la cultura gastronómica de medio mundo y la base de la alimentación para millones de personas. Un alimento milenario, nutricionalmente muy valioso, y que se adapta con la humildad de los grandes a cualquier plato donde lo queramos incorporar. Quizá precisamente porque nos tiene mal acostumbrados estando siempre tan disponible, tiende a pasarse por alto cuando hacemos mentalmente una lista de Ingredientes con i mayúscula. Tamaña injusticia no podía quedar impune: era preciso sacar al arroz de esa especie de segunda fila culinaria. Así lo creían los chicos del equipo de Brillante, que estaban deseando darle su sitio a su alimento favorito. Por eso confiaron en nosotros para hacerlo en forma de recetario-homenaje en internet, una manera muy interesante de publicar a los cuatro vientos su amor por este inigualable producto. El objetivo de este recetario online no era sólo divulgar las posibilidades del arroz como orgulloso protagonista de cualquier mesa. Principalmente se trataba de facilitar la vida a las personas, proponiendo ideas para cocinar y comer ricas, sanas y nutritivas, que se adaptaran a muy distintos estilos de vida, situaciones, momentos y familias. ¿Quién dijo reto?

Arroz con setas de temporada

                                              
                                                 Arroz con setas de temporada

Una medida de arroz, dos medidas de creatividad

Un verdadero homenaje tiene que transmitir la personalidad del homenajeado. ¿Hemos dicho ya que el arroz es muy versátil y un gran aliado en la cocina? Pues así debía ser El Arrocetario. Por suerte, estábamos a cargo tanto del contenido como de su parte estructural y estética, lo que nos permitió enfocarlo en conjunto en pos de nuestro objetivo principal: que fuera útil a las personas. Para conseguirlo, lo abordamos con esta idea desde dos ángulos: el culinario y el práctico. Para la estrategia gastronómica nos enfocamos en recetas sencillas, fáciles de preparar y de comer, variadas pero aptas para muchos paladares. También debían sacar el máximo partido a los productos de la marca, especialmente su variedad Sabroz. Y, cómo no, aprovechar el potencial de los ingredientes propios de cada temporada. En la parte técnica, el recetario debía ser sencillo de explorar, y las recetas fáciles de interpretar y ejecutar. Porque el objetivo era mucho más interesante que recopilar platos con un ingrediente común. Era hacer algo diferente, un recetario único y especial, con muchas ideas para cocinar el arroz, pero también capaz de otorgarle un lugar de honor en los menús de cada día.

Mejor cuando se comparte

En la variedad está el gusto. Y cuando algo gusta, hay que compartirlo. Por eso, la idea de contar con distintos blogueros para las recetas del Arrocetario nos pareció para chuparse los dedos. Qué mejor manera de expandir las posibilidades del arroz que viéndolo a través de muchos pares de ojos y sus respectivos paladares. Si además de eso sus propietarios eran forofos del arroz, el triunfo estaba asegurado. Siguiendo la premisa de idear platos fáciles y populares, entre todos fueron haciendo grande el recetario con sus sabrosas aportaciones. Creadas y publicadas las recetas, era hora que conseguir que fueran de boca en boca. Para ello también contamos con la colaboración de los blogueros, quienes comparten cada publicación en sus redes sociales. Además, las recetas de todos ellos encuentran su espacio común en el perfil de Twitter del proyecto.

Recetas el arrocetario

                                   Elegir resulta fácil, pero querrás hacerlas todas

Tu pinche particular

Ser útil desde el punto de vista técnico implicaba cumplir dos de nuestros mantras: content first, mobile first. ¿Y esto cómo se come? Por una parte, organizando la amplia variedad de recetas en categorías que facilitan la elección de un plato. Como el arroz es el protagonista absoluto, estas no se dividen en ingredientes como ocurría en los recetarios clásicos, sino en momentos y contextos de consumo en los que disfrutar de nuestro producto favorito. Una vez elegida la receta, la preparación debía ser igualmente clara y sencilla. Para lograrlo desarrollamos una experiencia de usuario que permite seguir las recetas con facilidad, incluso mientras se cocina. Por ello la elaboración se divide en pasos que pueden consultarse mediante una navegación lateral muy fácil e intuitiva, optimizada para el móvil. Más sencillo, imposible.

Paso a paso el arrocetario

                                   Elaboración por pasos, la mejor amiga de tu móvil

Si huele bien, mejor sabrá

¿A que el proyecto tiene buena pinta? Pues los resultados no se quedan atrás. El proyecto ya cuenta con más de cincuenta recetas y once colaboradores, y las visitas han ido creciendo exponencialmente desde que lanzamos El Arrocetario. Pero más allá de sus cifras, este proyecto demuestra algo muy importante en branded content: hacer marca ya no va de hablar de nosotros mismos. Va de aportar cosas buenas a las personas, de estar cerca de ellas en su día a día, de contarles historias que les enganchen y les conmuevan… Va de transmitirles así, bocado a bocado, todo lo que nuestra marca tiene para ofrecer y por qué se merece un lugar en sus vidas. Y la tuya, ¿qué tiene que decir?