Typewriter with Publish button, vintage

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Tenemos un tema, un blog y una entrada por escribir. También tenemos prisa por publicar y le damos al botón demasiado pronto. La emoción por mostrar a la blogosfera nuestro trabajo puede llevarnos a cometer errores que en la práctica normal (amateur) no siempre valoramos como negativos, pero cuando se trata de un trabajo profesional pueden costarnos un mal rato con el cliente.

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A la hora de plantear el trabajo frente a un blog profesional es necesario que establezcamos un protocolo para obtener un resultado impecable. Planificación, antelación y doble filtro de corrección son tres máximas que debemos respetar.

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Planificación

Depender de un plan de contenidos nos da la vida. Diseñar la columna vertebral periódica del blog es imprescindible para su buena salud. El tiempo que invertimos en planificación tendrá una buena recompensa a la hora de realizar el trabajo de campo. Herramientas como Excell o Drive son de gran ayuda. Esta última nos permite compartir el plan en tiempo real con el resto del equipo de social media e incluso con el cliente, facilitando la comunicación.

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Antelación

No podemos ponernos con un post de cliente en el último momento. Las prisas son malas consejeras, y cuando escribimos necesitamos un tiempo de maduración de los contenidos. Es necesario dejar “en la nevera” el post durante al menos unas horas, para poder distanciarnos de lo ya escrito y poder aplicar los posteriores filtros de corrección de manera adecuada. ¿De qué estoy hablando? Es muy sencillo, y quienes escribís a menudo reconoceréis la situación:

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Hemos terminado de escribir un post y nos ponemos a corregirlo de inmediato. Añadimos un par de comas, una tilde y publicamos. Al cabo de un tiempo nuestro coordinador (o en el peor de los casos el cliente) nos envía un mail con cuatro correcciones un poco bochornosas. Entonces no damos crédito y pensamos – pero si estaba perfecto! Y es que cuando repasamos un texto que acabamos de crear, la memoria reciente nos juega malas pasadas, ya que leemos lo que creemos que hemos escrito, por eso no detectamos con claridad los gazapos.

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La antelación nos permite guardar el post, dejarlo en la nevera unas horas y recuperarlo para su corrección con la cabeza despejada.

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Doble filtro de corrección

Cuatro ojos ven más que dos y siempre es preferible que esos dos ojos extra no sean los del cliente. El protocolo debe incluir la revisión de los contenidos por partida doble: el editor, tras unas horas de “nevera”, y la visión final de otra persona en el departamento de Social Media, ya sea un supervisor o un compañero. Establecer esta costumbre es, por decirlo de alguna manera, un seguro de vida editorial.