En la cadena de valor en materia de alimentación, la distribución es el eslabón que trata más directamente con el consumidor. La competencia en el sector es feroz y los principales caballos de batalla son lo fresco, lo cercano, el precio y el trato. El gran reto de la distribución es ofrecer producto local a buenos precios y con ubicación y trato cercano.

* Los productos frescos atraen flujo de clientes a las tiendas y por eso es importante posicionarse bien en él. Una vez el cliente ha venido a por fruta o carne muy probablemente hará el resto de la compra aquí.

* Aunque el precio es una variable muy importante, al consumidor actual no es lo único que le importa. Otros valores como proximidad y cercanía tienen también peso en sus decisiones de compra.

*Diferenciarse en el trato al cliente es también más fácil en la sección de frescos.

Las cadenas lo saben y por eso la sección de frescos se ha convertido en una de las más dinámicas en la competición por cazar al comprador.

Precios y ofertas atraen clientes, pero es la atención especializada, profesional pero cercana, lo que contribuye a fidelizarlos. Una oferta variada y basada en valores de cercanía, proximidad, estacionalidad e inmediatez permite posicionarse a la cadena como un referente local. Y mientras otras categorías se estancan o muestran un ligero retroceso, es la sección de frescos la que permite a la distribución seguir ganando cuota de mercado.

Con un consumidor cada vez más exigente y una competencia cada vez mayor, dotar a la sección de frescos de contenidos y acciones que aporten valor añadido al consumidor, tanto en el punto de venta como fuera de él, puede ser crucial para lograr la victoria. Como ejemplo, el vídeo de Whole Foods que ilustra este texto.