Periódicamente ó cuando tenemos un evento especial en casa, solemos consultar alguna receta publicada, ya sea online ó impresa.  El seguimiento correcto de sus indicaciones suele garantizar el éxito de la elaboración, pero –por desgracia- no suele ser lo habitual. Los errores más comunes se producen en la cantidad específica facilitada para los ingredientes, en la falta de información de algunos pasos, ó bien, en la inadecuada redacción, que puede dar lugar a malentendidos.

 

 

 

El valor añadido de gastrofotos, aparte de sus 63.000 imágenes de platos de gastronomía española, son sus recetas, pues todas ellas son creadas por nuestros chefs y, después, corregidas y personalizadas para las marcas de alimentación, por nuestros redactores.

 

A propósito de un artículo de diariodegastronomía, os detallamos algunos de los ejemplos curiosos publicados. que demuestran la importancia de una coma bien puesta.

 

Tostar ó no tostar

Por ejemplo: si leemos ‘colocar sobre una rebanada de pan, natural o tostado, al gusto’ puede significar algo muy diferente a ‘colocar sobre una rebanada de pan, natural o tostado al gusto’. En la primera opción, se entiende que se trata de una elección entre tostar o no tostar el pan. En la segunda, la elección se refiere al mayor o menor nivel de tostado del pan.


Pollo ó pechuga

O este otro caso: si dice ‘un kilo de pechugas de pollo, sin piel’,  entenderemos perfectamente que se trata de comprar un pollo y quitarle la piel a las pechugas; pero si lo que pone en la receta es ‘un kilo de pechugas de pollo sin piel’, podríamos pensar que se trata de hacernos con pollos enteros sin piel para luego usar un kilo de pechugas.


Gin Tonic raro

Incluso la receta para un sencillo combinado puede resentirse, como en este caso: ‘mezclar la tónica y la ginebra, meter al congelador’, en el que si la coma no está en su sitio, ‘mezclar la tónica y la ginebra meter al congelador’, no sabríamos con qué mezclar la ginebra, pero sin embargo habríamos entendido que debemos meterla –sola- en el congelador.


Dos cucharadas de azúcar, morena

Y finalmente, hasta el destinatario de una receta podría verse afectado cuando si en lugar de decir una frase como ‘dos cucharadas de azúcar morena’, lo que dice es ‘dos cucharadas de azúcar, morena’, en cuyo caso podría llevar a pensar que el autor de la receta se está dirigiendo a una audiencia compuesta exclusivamente por mujeres de pelo marrón oscuro o negro.