Tener una empresa de servicios es una aventura, pero además, sin rumbo. ¿Por qué digo esto? Muy sencillo, las empresas de servicios nos dedicamos a solucionar las necesidades de nuestros clientes y por tanto, el rumbo de nuestra aventura cambia cada cierto tiempo, cada vez con mayor frecuencia, mientras todo se acelera a gran velocidad. No queda más remedio que adaptarse, y lo hacemos con mucho gusto.

La industria de contenidos gastronómicos ha sufrido un cambio radical en los últimos años. El consumidor y la tecnología han sido los protagonistas de esa transformación. Veamos cómo:

– Llega internet y los consumidores empiezan a buscar las webs de sus marcas favoritas. El teléfono de atención al consumidor deja de tener sentido para el consumidor y es la web (formulario web o email) la principal herramienta de comunicación con el consumidor.

– Se crea el apartado productos en las empresas y esto genera la necesidad de ofrecer una información muy cuidada que incluso ha llegado a ser regulada por la Comunidad Europea.

– Se crea el apartado recetas, y aquí las empresas empiezan tímidamente, ya que lo ven más como algo lúdico que como algo estratégico y necesario.

– Cocineros como Arguiñano se convierten para los consumidores en el “Simone Ortega” de los años 90.

– Los kioskos se llenan de revistas de cocina, especiales de cocina, que aglutinan cuantas más recetas mejor, el consumidor demanda recetas, quiere cocinar más allá de las lentejas con chorizo.

– Los bloggers gastronómicos empiezan a publicar por pasión y conectan con los consumidores. Surgen blogs, webs y magazines digitales sobre cocina a la velocidad de la luz. ¿Por qué? Porque las personas en el fondo, nos guste más o nos guste menos, tenemos que comer y es de ahí de donde parte todo lo demás.

– Google se convierte en el mayor recetario del mundo, el consumidor deja de comprar libros y revistas de cocina. Todo, absolutamente todo está a un clic de distancia y sin coste. Internet se expande. Ya lo vamos viendo, es el futuro…

– A todo esto, surge la marca blanca y triunfa porque las marcas no han sabido ofrecer valor más allá del precio. Ellos (las marcas) dicen que si, pero el consumidor no percibe ese valor y, entre dos productos casi iguales, se queda con el más barato. Este razonamiento tan sencillo, mantiene en jaque a la industria alimentaria a día de hoy.

– Surge Facebook y las redes sociales. Si era complicado crear un blog en Blogspot para tener voz, surgen las redes sociales para que tener voz sea algo sencillo, cotidiano. Comienza la revolución de las personas.

– La cocina española se hace cada vez más abierta. El consumidor a través de las redes sociales, interactúa con gente de otras culturas, accede a revistas online de cocinas lejanas, consume videos de Jamie Oliver y de otros usuarios desconocidos pero que les hace probar un nuevo ingrediente, un nuevo plato, la cocina evoluciona.

– Surgen foodtrends todos los meses que ganan adeptos y cruzan el planeta a golpe de tuit. Hay productos como la salsa de soja que misteriosamente se cuela en nuestra nevera como si llevara ahí toda la vida. La alimentación evoluciona.

– El consumo de TV cae entre la población más joven. Ver un video deja de estar vinculado a un aparato de TV y a una parrilla de horarios. Veo lo que me apetece, dónde y como me apetece.

– La comunicación unidireccional de las instituciones y marcas genera una crisis de confianza. Se reclama un cambio urgente que acerque estas grandes marcas e instituciones al lenguaje y las formas del consumidor.

– En TV triunfa todo lo que acabe en …Chef. Pero luego, en casa, la gente no cocina, ensambla. Una lata de esto, con un bote de lo otro y un poco de pasta y soy el más chef. En el autobús, sin embargo, se habla de Coulants y especificaciones de plancton marino. Bienvenido al mundo de la cultura gastronómica, al mundo de las experiencias, a querer probar de todo en restaurantes de todo tipo, pero a no tener tiempo para cocinar.

– Y en estos momentos, surgen corrientes que ponen en valor el producto local, el volver a la cocina, el saber lo que comemos porque nos lo preparamos nosotros…

Después de esta reflexión, tenemos clarísimo que trabajamos para ellos, los consumidores, para las personas. Debemos ser capaces de entender sus necesidades y ofrecerles herramientas para que el acceso a la cocina, a la gastronomía, a alimentarse, sea algo sencillo, de interés y en cualquier caso, a través del soporte que sea.

Hace ya unos años, nos dedicábamos a la fotografía gastronómica, de ahí a la edición de libros y revistas de cocina, luego empezamos con la licencia de contenidos para portales y webs, más tarde llegaron las video recetas. Hace un par de añitos empezamos a hablar de branded content, muy delicioso, eso si. Y a finales del 2014 hablamos de marketing de contenidos. Cambio de rumbo, o como quiera que le queramos llamar. Pero en el fondo, me doy cuenta de que detrás de todas estas paradas o estaciones,

Estamos listos para la siguientes etapa mutante.