Kitchen Community

Hace unas semanas, Véronique Gladstone nos mostraba con pasión el proyecto Kitchen Community. Ya entonces y sobre el papel, la idea de aglutinar la vida de un centro comercial en torno a la cocina (entendida como sala principal de la casa) nos encantó. En algún momento de nuestras vidas, la cocina ha sido esa parte del hogar donde pasan cosas buenas, se habla y se detiene el tiempo, se come en grupo, se ríe, se convive y se realiza una actividad fundamental para la vida: comer.

Porque más allá de gastronomía, lo que nos gusta es comer. Sin ambages, sin tonterías, comer y saciarnos, sentir el olor y el sabor de aquello que nos nutre. Cocinar y compartirlo, cortar verduras en compañía, indagar, saber de dónde vienen los alimentos.

En nuestra visita a Kitchen Community pudimos participar en una reunión en la que lo importante era cocinar y comer juntos. Cada uno de los asistentes tenía tabla, cuchillo y verduras, en el centro de la mesa un fogón y una olla donde tramar una sopa. Como esas reuniones espontáneas en las que las mujeres tejían juntas, todos éramos parte de un mismo proyecto, poco o muy ambicioso: una sopa minestrone con pistou.

Volver a los orígenes, descubrir productores locales, aprender divirtiéndose y compartir; estas son las premisas de Kitchen Community, un espacio efímero concebido como un punto de encuentro de los vecinos de la zona oeste de Madrid donde los niños pueden ordeñar una vaca o saber cómo se siembran los garbanzos. Talleres, cenas, catas, cocktails, entre otras actividades, forman la columna vertebral de esta experiencia. Si no has ido, aún estás a tiempo.

Kitchen Community