Algo está cambiando en las marcas, su obligada presencia online y las nuevas tendencias en cuanto a branded content, convierten en fundamental la necesidad de tener algo bueno que ofrecer al consumidor, un punto de enganche que convierta su marca en una referencia esencial. Ya no basta con insertar un banner y dejar hacer, el usuario escoge y prefiere leer un artículo interesante o descargar una receta original que hacer click en un enlace publicitario que le llevará sabe Dios a dónde.

Las empresas de alimentación no solo no son ajenas a esta corriente sino que tienen mucho que ofrecer en este sentido. ¿Cuántas actividades están ligadas a la cocina? ¿Qué recuerdos, imágenes, traen a nuestra memoria muchos de los productos que reposan en nuestras despensas? ¿Qué apoyos necesitamos a la hora de hacer la comida con tal o cual ingrediente? ¿Cuál es el engagement que nos mueve a escoger un producto concreto?

Pocos sectores tienen tanto movimiento en el mundo 2.0 como la cocina, la gastronomía. Nos preocupa la alimentación, nos gusta comer lo mejor posible con el mínimo esfuerzo y deseamos que sean ellas, nuestras marcas de confianza, quienes nos hagan propuestas atractivas, poniendo el acento en los contenidos gastronómicos (recetas, fotografías de pasos y platos) pero también en el entretenimiento.

La especialización de las agencias encargadas de crear esos contenidos es fundamental. Un necesario bagaje gastronómico permite dar pronta respuesta a las necesidades de cliente y usuarios: crear recetas originales contrastadas y adaptadas al producto, fotografías exclusivas y artículos de calidad; La experiencia permite despejar con brevedad las dudas de los usuarios en blogs y redes sociales.

Cuando estemos frente al lineal del supermercado y nuestra mano se dirija sin dudas a una determinada marca, hagámonos la pregunta, ¿por qué?