Con el paso de los años nuestro ritmo de vida ha sufrido una gran transformación en todos los sentidos. Desde que abrimos los ojos a primera hora de la mañana nos sometemos a nosotros mismos a un gran nivel de estrés, el cual muchas veces persigue hasta el momento de irnos a la cama. Ello, irremediablemente, repercute en nuestros hábitos alimenticios. De hecho, la mayoría de las veces nos sentamos a la mesa y comemos sin pararnos a pensar en lo que nos estamos llevando a la boca.

Esta es una de las principales claves de una nueva tendencia conocida como ‘mindful eating’ o alimentación consciente. Dejar a un lado absolutamente todo centrándote en el plato que estás tomando, en su sabor, la textura y olvidar durante la comida todo el estrés acumulado a lo largo del día. En definitiva, se trata de una manera de alimentarnos que nos ayuda a hacerlo mejor y a llevar una vida más sana.

A modo de resumen, algunos de los puntos clave sobre los que se sostiene el ‘mindful eating’ son los siguientes:

1. Concentrarnos en lo que comemos. Huye de cualquier distracción que no te permita mantener todos tus sentidos en lo que estás comiendo. Evitar tener el teléfono móvil al alcance o la televisión encendida son aspectos fundamentales.

2. Prestar toda nuestra atención en el sabor. Y a todas las demás cualidades que con cada bocado se desprenden, como por ejemplo la textura de los alimentos. Si compartes el momento de sentarte a la mesa con más personas, conversar sobre la experiencia de lo que se está comiendo es un aspecto positivo que nos ayudará a entender y apreciar cada comida.

3. Comer en la mesa. Huye de abrir la nevera y picar lo primero que te apetezca. Sentados en la mesa podremos aparcar nuestro intenso ritmo de vida y comprender mejor lo que estamos comiendo. Asimismo, es recomendable soltar los cubiertos entre cada bocado.

4. Masticar correctamente. La mayor parte de las personas se deja llevar por la ansiedad a la hora de la comida, de modo que no mastica lo suficiente y ello deriva, entre otras cosas, en digestiones más pesadas.

5. Conocer lo que comemos y dedicar tiempo a preparar los platos. Este es otro de los puntos fundamentales. La alimentación consciente es un proceso que comienza desde el momento en el que hacemos la compra en el supermercado y concluye cuando acabamos la comida. Saber las características de los ingredientes que conformarán nuestros platos, así como tomarnos nuestro tiempo para cocinar, hará que seamos mucho más conscientes de lo que nos alimentamos y servirá para corregir hábitos poco saludables.

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Como se puede ver en la infografía, la alimentación consciente posee bastantes más características que las nombradas. Lo que está claro es que siguiendo estas pautas se pueden obtener grandes beneficios no solo respecto a nuestros hábitos alimenticios, sino también personales. Aprender a escuchar y entender las señales que constantemente nos envía nuestro propio cuerpo, saber si tenemos hambre o si estamos saciados o conocer qué tipo de alimentos sientan mejor a nuestro cuerpo son algunos aspectos clave que nos ayudarán a tener una vida más equilibrada y sana.