El gin tonic, aquella bebida por la que si me hubieran preguntado cuando tenía 16 años habría dicho que era aquel cocktail casposo que tomaba mi padre, es ahora, de las espirituosas, la más de moda. Tanto que hace unos días se celebró el Día internacional del gin tonic y está tan rico que nuestros chefs te proponen elaborar esta receta de tarta de gin tonic que te contamos hoy.

El gin tonic, un clásico reinventado que admite hoy tantas posibilidades como ginebras, tónicas, especias o frutos existen hoy en el mercado.

La ginebra, elemento principal de la bebida a la que nos referimos, es un aguardiente que se obtiene mediante la destilación de la cebada sin maltear rectificada con bayas de enebro. Su graduación alcohólica varía entre 37º y 47º y cada marca aromatiza, además, con otras hierbas que le dan su fragancia y aroma característico, como cassia, cáscara de naranja, haba tonka, clavo, cardamomo, vainilla… los llamados “botánicos” o “botanicals” en inglés, que definirán el sabor característico de cada ginebra.

Para preparar el gin tonic perfecto es importante que en nuestra copa, bien fría y llena de hielos hasta arriba, tengamos 1/5 parte de ginebra y 4/5 partes de tónica, lo que se traduce, si nos ayudamos de un jigger (ese vasito tan cool de coctelero para medir) en 5cl. de ginebra.

Los botánicos los pondremos a nuestro gusto, pero siempre deberíamos fijarnos en la ginebra que vamos a degustar para ver que aromas podemos potenciar. Por ejemplo, unas bayas de enebro, siempre van a potenciar el sabor de nuestra ginebra, y después podemos añadir hierbas o especias que combinen con los aromas que nos aporta, como hojas de albahaca para darle un sabor más mediterráneo o unas semillas de cardamomo para aportarle un toque asiático.

No debemos olvidarnos de la tónica, de la que también hay distintas corrientes, unos prefieren verterla sobre el hielo, y hay quienes lo hacen sobre la cuchara, pero lo realmente importante es verterla suavemente para así conservar el gas carbónico. Para terminar, un toque cítrico le va muy bien: un twist de limón o cáscara de naranja le añadirán a nuestro gin tonic otro punto más de frescura.

Y como esto del gin tonic es un arte y cada cual lo hace a su antojo e imaginación, ¿por qué no llevarlo a los fogones y tomarnos un gin tonic en forma de tarta?

El gin tonic es muy fresco y queda muy resultón en pastelería. Si no queremos tomarlo en forma de bebida, podemos disfrutar de él en formato postre, como esta tarta de gin tonic que sorprenderá a nuestros invitados y pondrá la guinda a cualquier celebración.

Te animamos a cocinarla en compañía, e incluso puedes preparar unos gin tonics para degustar con ella o tomarlos mientras elaboráis la receta. Y recuerda que puedes descargarte el salvapantallas aquí de esta tarta de gin tonic para tu ordenador. Eso sí, no te pases con la ginebra, no sea que lo veas todo doble. 😉

tarta de gin tonic

Receta de la tarta de gin tonic

Ingredientes: 

1 bizcocho para tarta

Jarabe: 50 ml de ginebra, 20 ml de tónica, 70 g de azúcar

Mousse de ginebra: 100 ml de leche entera, 25 g de ginebra, 18 g de cáscara de limón, 125 g de leche condensada, 40 g de zumo de limón, 200 g de nata montada fría y dura, 2 hojas de gelatina

Cobertura: 100 de zumo de limón, 150g de azúcar, 1 hoja de gelatina, 30ml de ginebra, 20g de tónica, 4 rodajas finas de limón

Elaboración:

Para crear el jarabe, deshacer a fuego suave el azúcar y la tónica y después, la ginebra, templar. Pintar el bizcocho porcionado con este jarabe.

Para la mousse, infusionar en la leche la corteza de limón durante 5 minutos sin que llegue a hervir en un cazo tapado. Hidratar en agua fría las gelatinas. Agregar en la leche la ginebra y las hojas de gelatina, remover y retirar la cáscara de limón. Añadir a la leche condensada el zumo de limón, mezclar y agregar la leche con la ginebra. Homogenizar la mezcla, enfriar a temperatura ambiente antes de unir con la nata montada, cosa que haremos con suavidad y con movimientos envolventes delicados.

Colocar uno o varios aros de emplatar o moldes del tamaño de los discos de bizcocho de tónica porcionado. Rellenar cada uno con la mousse de ginebra dejando 3mm sin rellenar. Enfriar en la nevera durante 2h.

Mientras tanto, cocer las rodajas de limón cortadas muy finas 3 minutos a fuego suave en agua. En otro cazo, crear un almíbar con el azúcar y el zumo de limón. Retirar las rodajas de limón cocidas sobre este almíbar, y cocinar durante 30 minutos a fuego muy bajo, al mínimo posible, evitando que hierva. Dejar enfriar en el propio almíbar. Retirar las rodajas de limón sobre la mousse fría y cuajada.

Poner a hidratar la hoja de gelatina en agua fría. Calentar el almíbar, añadir la tónica y la ginebra y a continuación, la hoja de gelatina hidratada. Dejar templar y pintar toda la mousse, tapando ligeramente las rodajas de limón, dejar enfriar 30 minutos.