Hemos crecido en un país en el que el apellido de “lentejas” era “con chorizo”. Pero al cumplir años, hemos evolucionado, ampliado horizontes, y aprendido que ningún alimento es patrimonio de una sola receta. En un mundo que se expande y se contrae al mismo tiempo, el marketing nos desvela nuevas maneras de disfrutar lo que ya conocemos. En Gastromedia nos encanta liderar esas aventuras conquistadoras. ¿Un ejemplo? Sigue leyendo…

Tenemos la enorme fortuna de vivir inmersos en una riquísima cultura gastronómica. El amplio recetario español se multiplica a medida que nos adentramos en las particularidades culinarias de cada zona, de cada localidad, de cada casa. “Sopa de picadillo” es un concepto que abarca mil variantes, que cambian incluso de familia a familia. ¿No es maravilloso? Este acervo es fruto de una tradición que se ha mantenido durante décadas. Y bien felices que nos hace. Pero lo que antes era veranear en Benidorm hoy es viajar a Vietnam. La ya olvidada “conferencia con Barcelona” , ahora es videoconferencia con Canadá, y podemos hacerla a diario. El mundo se nos queda pequeño al tiempo que se abre un apetito voraz por aprender más, ver más, saborear más.

En gastronomía es una revolución. Nuevos alimentos han ido haciéndose un sitio en nuestras alacenas, pero sobre todo, maneras nuevas o diferentes de preparar y comer los productos de siempre han conquistado nuestras cocinas. Ahora sabemos que el pescado es delicioso crudo incluso sin marinar, que lo dulce no es exclusivo de los postres, que la fruta también se come en las ensaladas… Y a nosotros, que somos exploradores por naturaleza, nos encanta buscarle las cosquillas a los sabores. En esta ocasión le tocó el turno a los de los caldos de Aneto. Productos de excelente calidad, pero que instintivamente relacionamos con la cocina tradicional, donde resultan excelentes. Nosotros sabíamos que también podían ser muy versátiles, que atesoraban un potencial inexplorado. Y nos habíamos propuesto demostrarlo.

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Nuestra idea no era solo cocinar platos diferentes. Nos moríamos de ganas de hallar nuevas posibilidades de uso del producto, de revelar todo su potencial a través de caminos nunca antes transitados. Nuestros chefs, que se las saben todas, aceptaron el reto chupándose los dedos. En el arroz negro con verduras que propusimos se incorporan sabores de toda la vida, pero sin la necesidad de tener el caldo reduciendo y el sofrito pochando. Nuestra crema de marisco con chipirón y verduras está a la altura de un plato de domingo, que puede resolverse en pocos minutos y con productos almacenados en casa, sin tener que ir al mercado. Gracias al caldo Aneto, podemos preparar platos nuestros, que saben ‘como tienen que saber’, pero que se resuelven en muy poco tiempo. Así, el estilo de vida moderno reconquista para sí placeres muy tradicionales, y nos permite trasladarnos a los pucheros de nuestras abuelas sin movernos de nuestros hábitos de hoy en día.

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Y ya que se trata de viajar, viajemos. Nuestras otras dos recetas proponían experiencias más sugerentes e igualmente fáciles de disfrutar: una sopa de miso y una sopa coreana que, con la ayuda de algunos ingredientes exóticos, permiten convertir una cena de martes en una noche oriental. Este hermanamiento entre gastronomías distintas –la oriental y la mediterránea– es una puerta que se abre, una oportunidad para que el producto cobre vida nueva, y para que nuestros paladares despierten a otros universos de sabor. Cuando las marcas se atreven a llevar sus productos por estos terrenos antes nunca explorados, el resultado no puede ser más nutritivo. Nuevas formas y nuevos momentos de consumo dan nueva vida a esos productos que parecían acomodados, y que ahora salen a conquistar otros consumidores para acabar quedándose a vivir en sus cocinas y en sus recetas.

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Podríamos llamar a este vicio nuestro “marketing de aprovechamiento”. Ya es clásica la técnica de mercadotecnia que propone innovar encontrando nuevas aplicaciones a productos que ya funcionan. Se trata de un arma muy poderosa para mantenernos vivos en la mente y el paladar de nuestros consumidores, y para ganar otros públicos. En Gastromedia nos encanta utilizarla, y se nos da muy bien adaptarla a nuestro sector: nos lanzamos a investigar en los sabores, las texturas, las formas de consumo, yendo más allá de lo que ya sabemos de ellos, buscando aplicaciones poco convencionales, sacándolas de su “zona de confort”. A menudo conseguimos resultados sorprendentes para el consumidor. Y en nuestros casos favoritos, logramos sorprender también a los responsables de producto de la marca.