Social Media

De vez en cuando, muy a menudo en realidad, los que trabajamos en Social Media nos encontramos con expresiones similares al título de este post. Que trabajes actualizando perfiles de Facebook, Twitter y Pinterest o creando listas en Spotify, se interpreta como la juerga total. Nosotros, encadenados a Excell de por vida, comprendemos el equívoco con una sonrisa en la cara, al fin y al cabo, trabajamos donde los demás se divierten.

No es extraño que incluso dentro de la misma empresa haya quien se pregunte por el volumen de trabajo del chico del Facebook, esa criatura que tan bien lo pasa poniendo cositas en la red social. ¿Y tú qué haces? Esa es la pregunta clave a la que solemos responder con una retahíla de tareas que hacen que nuestro trabajo luzca y sea efectivo. La parte de nuestro trabajo que se ve es un número indeterminado de tweets, post de Facebook, pines, algún que otro (o muchos) vídeos en Youtube. Quizá y ojalá una actualización en Google +.

“Esto lo hago yo con la gorra”, parecen pensar algunos que utilizan las redes de manera personal. “¿Y por poner cinco tweets al día te pagan un sueldo? Espera que me pongo a la cola”, podemos leer en los ojos de otros. El asunto es la fontanería que hay detrás de esos cinco tweets, lo que no se ve y es esencial.

Desarrollar la estrategia

Para ello, hay que crearla, una labor en manos del Social Media Manager o el Strategist. El Community Manager se encuentra con un documento en el que se recoge la forma de actuar, target  y el alma del cliente, el cual ha de interiorizar para hacer un desarrollo adecuado. Este documento, pasado por la turmix del CM, será plasmado en el plan de contenidos, una hoja de datos en la que se explica en detalle qué vamos a comunicar, cómo y cuando, con sus correspondientes justificaciones. Este plan es imprescindible para la unidad del mensaje y, en la mayoría de los casos, para que el cliente lo apruebe o haga sus salvedades.

Programar, tuitear, hablar…

Ya tenemos el plan de contenidos aprobado, ahora hay que ponerle carne. Podemos optar por tuitear al momento, pero la mejor opción es la programación. Si utilizamos Hootsuite, podemos preparar una programación en masa, y para realizar esta tarea volvemos a pelearnos con las hojas de datos y el texto plano. Debemos monitorizar cada momento a nuestra marca en Twitter para saber qué se está hablando en torno a ella más allá de las menciones, y  reportar a la marca si se detectan comentarios negativos.

                         Conversación en Facebook

La conversación es la niña bonita y debemos cuidarla, atendiendo cada comentario según las directrices marcadas y, de nuevo, reportando al cliente aquellas preguntas que atañen directamente a la marca.

Contenidos, contenidos, contenidos

Sin ellos no somos nada, debemos elaborar contenido propio para los blogs de empresa, el centro de la estrategia. “Pues eso, cinco tuits y escribir un post, ¿no?” Pues no, amigo, crear contenido propio significa hacer una labor exhaustiva de content curator, convertirse en un perfecto rastreador de tendencias y preparar el material necesario para llevar a buen término el post: buscar la foto adecuada en bancos de imágenes, hacer fotos, retocarlas, contrastar información, documentarse… y tras todo esto, escribir aplicando un doble filtro de corrección.

Pinterest Sundari

Pinear es divertido cuando se trata de mostrar al mundo tu última manicura, pero si lo haces de manera profesional la cosa se pone seria. De nuevo nos encontramos buscando tendencias y seleccionando material propio y ajeno para crear tableros que enganchen. Cada imagen debe llevar un título sugerente que haga un buen SEO e ir enlazada a la web del cliente.

Cuarto de lo mismo en YouTube. Puedes tener encima de tu mesa virtual una buena pila de vídeos que subir a YouTube o Vimeo, a los cuales hay que añadir un título adecuado, una descripción y etiquetas (de nuevo el SEO) y escoger la visualización estática adecuada.

¿Y si nos vamos de excursión?

A esos cinco tweets y un post que nos comenta ese amigo dicharachero tenemos que añadir los eventos de marca, en los cuales tenemos una gran implicación. Realizaremos listas de invitados atendiendo a los distintos parámetros que marca el cliente, elaboraremos propuestas de acción y colaboraremos en el diseño de la escaleta del evento. Cuando llegue el día, añadiremos cuatro horas más a nuestra jornada laboral y nos presentaremos frescos como una lechuga para atender a los invitados y, por supuesto, tuitear el evento.

Creo que me dejo algo, que ando liada contestando comentarios pero, llegados a este punto, amigo que preguntas qué hago durante toda mi jornada laboral ¿sigues pensando que lo harías con la gorra? ¿Te pondrías a la cola? Hazlo solo si amas este trabajo.

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