Está de moda. Está en auge. Es uno de los contenidos más consumidos en internet. Hace crecer a quien lo difunde mientras alimenta las mentes de quienes los ven. Aglutina un potente atractivo con una increíble capacidad para fusionar narración, valores, connotaciones e incluso un raro tipo de adicción. Mami, ¿qué será lo que tiene el vídeo? En Gastromedia lo tenemos claro: si es bueno, tiene detrás una gran historia, que tiene lugar tanto delante como detrás de la cámara.

Recuerda cómo fue ver por primera vez tu película favorita. Seguramente, te emocionó, te sacudió por dentro, te hizo sentir diferente de como eras antes de verla. Apostamos a que te dio que pensar, hablaste de ella durante horas, la recomendaste a otras personas. Y muy probablemente, la has visto varias veces para recuperar esas sensaciones. El cine tiene ese poder. Es capaz de evocar, sugerir, emocionar, enseñar… Los vídeos en internet, los buenos de verdad, comparten ese magnetismo. Y en un mundo en el que triunfan los contenidos cada vez más concentrados, gozan de una fuerza descomunal: la capacidad para captar nuestra atención y conquistarnos en segundos. Y es que, al igual que una reflexión profunda puede sintetizarse en un tuit, grandes historias se destilan en vídeos de pocos minutos. Cuando esto se consigue, el vídeo es capaz de traspasar los ojos, atravesar la piel y llegar al corazón.

Esta filosofía está detrás de la creación de todas nuestras vídeo-recetas. Las que hemos desarrollado recientemente para Campofrío eran las primeras que iba a publicar la marca, y esto nos hacía una ilusión especial. Estábamos impacientes por mostrarles las increíbles posibilidades que ofrece nuestro contenido audiovisual para representar la personalidad de sus productos. Partiendo de una firma con tantos matices e historia, había sustancia de sobra para comenzar.

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Cada receta es un mundo

Desde el punto de vista del content marketing, un vídeo es un sueño. Nos da la oportunidad de transmitir en segundos todo el universo de la marca: localización, iluminación, atrezo… cada detalle representa sus valores y los conecta con el público. ¿Somos modernos, tradicionales, innovadores? No es lo mismo presentar una encimera de madera que una de acero, una mise en place perfecta que unas miguitas alrededor del plato. Sonido de ambiente, música, color… Todo contribuye a meter a quien mira en la piel de quien cocina. Por eso, ninguna decisión es baladí. Detrás de todas ellas, hay un profesional que sabe lo que se hace.

 

Por eso antes, mucho antes de empezar con los detalles, era esencial meterse en situación: conocer cada marca de la compañía, comprenderla, entender su posicionamiento, conocer a fondo sus productos, saber quién es su público, qué lo motiva, qué le gusta incluso sin que aún sepa que le gusta. Campofrío elabora productos para diferentes tipos de consumidor: familias con niños, jóvenes independientes, adultos que quieren cuidarse… Nuestras recetas debían adaptarse esos distintos targets, sacando el máximo jugo a cada producto, sin perder un enfoque general que arropara a todos en una misma imagen de marca. De este modo, ideamos recetas ricas, sencillas y fáciles de preparar, que colocan cada producto en un universo propio de cada público objetivo, en un estilo de vida: recetas divertidas para niños, recetas ligeras, recetas para foodies… Una vez elegido el sabor, había que pensar en lo que entra por los ojos: ¿qué ambiente, qué look va a seducir más? La respuesta se iba a concretar en múltiples detalles que analizamos y comparamos, tanto en el plato, como en el espacio y en el proceso. El food styling, la cocina, la luz, el sonido, el vestuario, el estilo de rodaje, las vajillas, los utensilios, la música, la tipografía de sobreimpresión, las cartelas de apertura y cierre, la presencia del producto con su envase… Nada debía escapar al plan, que quedó plasmado primero en bocetos, y posteriormente en un dossier que recogía la estrategia con las especificaciones técnicas. Con todos estos ingredientes listos, era hora de empezar a cocinarlos.

¡Traed madera!

Decimos que un buen vídeo es un sueño. Realizarlo puede ser una pesadilla, si no se sabe cómo. Es necesario coordinar una pequeña muchedumbre de profesionales y una amplia batería de recursos técnicos. Es imprescindible tener precisión milimétrica, la mente clara y una visión muy, muy definida de las bases del proyecto. Y hacen falta ganas de pasarlo bien, eso siempre. El día del rodaje comenzó horas antes de empezar a grabar: había que montar el decorado, colocar atrezo, hacer pruebas de luz, ensayar los movimientos, comprar y acondicionar ingredientes, repasar los planos… En definitiva, pulir los detalles para que al empezar a rodar, todo fuera rodado. Y así fue. Una vez “capturado” todo en vídeo, tocó el turno a montaje, sonorización y postproducción. ¡Listo para servir!

En plena revolución de la publicidad nativa, brillan los contenidos que enriquecen esta gigantesca biblioteca que es internet aportando contenidos que interesen y que seduzcan. Es la regla número uno para escalar posiciones en su mente y en el posicionamiento de las marcas. Vídeo-recetas como estas realizadas para Campofrío toman el relevo de las madres y las abuelas, encargadas tradicionalmente de enseñarnos a cocinar. Pero no solo aportan conocimiento, también entretienen y emocionan. Y sobre todo, consiguen que te mueras de ganas por empezar a cocinar con sus productos. Y tú, ¿no te mueres de ganas porque hagamos las tuyas?