Nuestro primer contacto con las recetas contadas en formato audiovisual se remonta a treinta años atrás, con los programas de recetas de Carlos Arguiñano quien, tras un delicioso prólogo con el mítico “Con las manos en la masa”, nos acostumbró a que la parte más práctica y didáctica de la cocina entrara en nuestras casas a través de una pantalla. Esa imagen de una persona cocinando en un gran fogón con un decorado detrás la hemos visto repetida hasta la saciedad en distintos programas de televisión, aderezados con invitados que sustituyen el a veces inevitable monólogo del protagonista y los hacen más llevaderos y amenos.

Estos formatos eran muy largos, pensados para una plataforma muy determinada, pero el consumo de contenidos en la red ha ido modelando éstos hasta dar con una evolución natural en la que las videorecetas se han convertido en piezas cortas, en las que el personaje no es importante, poniendo todo el foco en el desarrollo de la receta. Los blogs han tenido mucho que ver, exigiendo un consumo de contenidos exprés, sin tiempo que perder y dejando las florituras dentro de la cazuela.

Los espacios de alrededor de 20 minutos se ven sustituidos por microhistorias de un máximo de tres minutos en las que podemos admirar los alimentos, apreciar el corte, la sazón o el punto de fritura hasta casi esquivar el aceite humeante. Planos cortos, cenitales, sintéticos, cadencias rápidas para narrar un proceso más complejo.

De un vistazo podemos decidir si nos metemos en harina y, una vez escogido el plato, nos llevamos el soporte a la cocina: ultraportátiles, tablets o smartphones. El apoyo de texto nos permite confeccionar una lista de la compra e incidir en los detalles, pero el punto manual nos lo dan esos tres minutos de vídeo. ¿Cómo sazonar? ¿Cómo cortar? ¿Cuándo está dorado? Lo estamos viendo mientras cocinamos,  es la mejor ayuda para el cocinero autodidacta.

En Gastromedia conocemos bien este terreno, nuestras producciones, tanto propias como para clientes, se caracterizan por la cercanía: podemos ver cómo los moluscos se abren al calor, escuchar el chasquido de unos cachelos, despertar con el sonido de unos guisantes cayendo en una sartén. En algunos casos, como en “La receta preferida de Sara”, todo un cortometraje gastronómico. Poco más hace falta para brindar ese aprendizaje, sofisticada sencillez.

La Vida en La Cocina. Capítulo 1: La receta preferida de Sara from Gastromedia on Vimeo.

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